Discretamente, abro el cajón de mi mesa de dormir y percibo que varios torbellinos se han instalado arrasando con las reminiscencias de la semana. Guardo en él unos lentes, y debajo de la almohada descubro varios espejismos que intentan decorar mi cama. Cobro interés por ellos y los voy situando en mi historia, difuminándolos en el denso aire de mi habitación. Y en la primera señal de su existencia, me doy cuenta que la temperatura ha cambiado y una fiebre mortal me espera, que sus imágenes han tomado mi alma, que no hay ilusión certera.
viernes, 30 de septiembre de 2011
jueves, 29 de septiembre de 2011
El agua corre por las cascadas...
El agua corre por las cascadas
buscando un final para su travesía,
mientras yo espero sedienta a que termine el día,
para saber que ha sido de ti.
Los campos se surcan para nutrirse
de esa semilla que realidad se hace en la boca,
por esa locura temerosa
que vierte su savia en mí.
Pero el llanto no es más ternura humilde
se ha vuelto regocijo del temible,
de quién se desliza por la vida
con hambre de herir.
Y así encuentra hoguera
hasta el amor más ardiente,
hasta volverse tan inconsistente
que ha de morir.
buscando un final para su travesía,
mientras yo espero sedienta a que termine el día,
para saber que ha sido de ti.
Los campos se surcan para nutrirse
de esa semilla que realidad se hace en la boca,
por esa locura temerosa
que vierte su savia en mí.
Pero el llanto no es más ternura humilde
se ha vuelto regocijo del temible,
de quién se desliza por la vida
con hambre de herir.
Y así encuentra hoguera
hasta el amor más ardiente,
hasta volverse tan inconsistente
que ha de morir.
miércoles, 28 de septiembre de 2011
Hoy
Tengo una taza de café sobre mi buró y una libreta entrecerrada para no olvidar alguna fecha importante. Dejo pasar las horas, correrse las cortinas y entrar la fresca brisa matutina. Dejo atrás el claro de luna y la sonata de Beethoven, con todos los arpegios que no llegue a aprender.
Y dentro de mi inconsciencia, por el letargo del sueño, percibo que el ayer acaba de irse y un hoy muy tímido me está esperando. Tomo un sorbo con energía, siento la acidez en los labios y recuerdo qué día es hoy. Es el día en que decidí ser feliz.
Y dentro de mi inconsciencia, por el letargo del sueño, percibo que el ayer acaba de irse y un hoy muy tímido me está esperando. Tomo un sorbo con energía, siento la acidez en los labios y recuerdo qué día es hoy. Es el día en que decidí ser feliz.
martes, 27 de septiembre de 2011
Amor de papel
Si creciera una flor en tu corazón,
¿Me la regalarías?
Si esa flor se volviese de papel,
¿Aún la querrías contigo?
Y si la soledad se sembrara en tu corazón,
¿Serías capaz de conservarlo?
Por qué será que regalamos figuras de amor.
Por qué será que queremos un amor de papel.
domingo, 25 de septiembre de 2011
El vigía del alba
Esta noche hay una ilusión que bombardea mis pensamientos, que los interroga con severidad. Y el centinela del horizonte, vigilante del alba, me manda mensajes medicinales como dardos de regaliz para un espíritu inconsolable. Sentado en el faro, ilumina el sendero y me conduce a la alborada.
Es el vigía de los despertares, el conocedor de una ilusión bien cosechada. Es mi compañía en esta noche de esperanza. Es mi consuelo a la distancia.
sábado, 24 de septiembre de 2011
La primavera
Hoy nos espera un lienzo en blanco. El paisaje lo iniciarás tú; yo, relataré.
Por mi habitación trepan enredaderas, las cuales sospechosas y embusteras, pretenden aferrarse a mí. Son de un verdor intenso, no registrado, como el de la primavera que me hablas. Por el suelo, un reflejo se posiciona, da fe que el poniente ha cobrado valentía, y extiende sus brazos buscando las mismas entrañas de la tierra.
Las paredes mueren de frío, se hielan por la oscuridad de sus esquinas. Los colores no están, empalidecieron. Las paredes mueren de frío.
Y una mesa en el centro con unas cartas repartidas, se juega una partida, se apuestan orquídeas.
Hoy nos espera un lienzo en blanco. Hoy nos espera la primavera.
viernes, 23 de septiembre de 2011
Por ti...
Por ti vine a este mundo a peregrinar, con las manos y los pies expuestos, con el alma desnuda, con el corazón desierto.
Por ti suena una canción cada vez que medito, que cavilando entre mis dudas me pierdo, me inquieto. Y estremecido mi corazón se duerme, cegado e inmudecido, porque son sabias las dudas más el corazón ingenuo, y larga la angustia como este cruel invierno
Por ti suena una canción cada vez que medito, que cavilando entre mis dudas me pierdo, me inquieto. Y estremecido mi corazón se duerme, cegado e inmudecido, porque son sabias las dudas más el corazón ingenuo, y larga la angustia como este cruel invierno
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